3 chilenos hacen hallacas venezolanas (y estas fueron sus reacciones)

hallacas

Las hallacas venezolanas no son solo un plato, son un evento. Familia y/o amigos se reúnen un día entero, hasta dos, para exclusivamente preparar este platillo navideño.

Hacer hallacas es una tradición venezolana y de las más arraigadas en esta comunidad. Consiste en hacer un guiso que usualmente tiene carne y cerdo para luego hacer una masa de maíz amarilla que se rellenará con dicho guiso y otros ingredientes. En Latinoamérica hay muchas versiones de este concepto. Como tamales en México o pasteles de hoja en República Dominicana.

Suena simple hacer hallacas, pero realmente no lo es, usualmente necesitas un equipo para realizarlas. El grupo se divide en las personas encargadas de hacer el guiso que normalmente se asigna a los más expertos en la cocina, lavado de las hojas (que casi siempre esto les toca a los novatos), el resto de los participantes se encargan de la preparación de la masa, cortar vegetales, aplanar la masa, añadir el guiso, cerrar o armar la hallaca y amarrarla.

Mientras todo esto pasa, se escucha música de Navidad o gaitas, que es un género que se escucha mucho en diciembre en Venezuela.

Todo este proceso es natural para cualquier venezolano, ya que es parte de este sistema desde la niñez. Pero para tres chilenos es bastante abrumador e incluso muy jerárquico. Aun así, para ellos, por muy agotador y larga la preparación, por distintas razones, vale todo el esfuerzo.

Historia de la hallaca

Como la mayoría de los platos del mundo, hay muchas posibles teorías del origen de la hallaca. Según la periodista Yolanda Valery en un artículo de la BBC, señala que lo único que todos coinciden es que existe o se le conoce desde los tiempos de la colonia y que es el resultado de una triple herencia indígena, española y africana.

“Dicen que los indígenas la crearon con sobras que obtenían en las casas de las familias españolas o “mantuanas”. Otros hablan de que fueron las propias mujeres mantuanas quienes perfeccionaron el pastel. Una tercera versión refiere que se trató de un intento por sofisticar platos a base de maíz, hallados en territorios del actual México o países centroamericanos. Porque el hecho es que la hallaca tiene “primos” en esas y otras latitudes del continente”, explica Valery.

Hacer hallacas, una tradición migrante

Como casi todos los venezolanos que migramos y estamos lejos de familia, armamos con amigos un grupo para hacer hallacas anualmente. Cada año se suman más personas, no solo venezolanas, también chilenas, y así se mantiene y transforma la tradición a pesar de la distancia.

Loreto es chilena y ama las hallacas, es la primera en el grupo de WhatsApp en escribir cada año para organizar cuándo la vamos a hacer, ya lleva 4 años participando. Es de la más entusiastas y además siempre trae pan de jamón.

En una cultura que siento que les cuesta probar cosas nuevas, ver la actitud de Loreto hacia las hallacas es fascinante. Al preguntarle qué le motivo hacer este plato y por qué sigue volviendo, explicó qué al principio le llamó la atención, el ambiente y lo que le contaban de cómo era la preparación y las estaciones. “Me lo vendieron demasiado bien y en segundo lugar quería aprender algo nuevo de gastronomía venezolana. El vivir una tradición de este país con un amigo venezolano, algo nuevo para mí que soy chilena”. Además, dijo que le gustaba cómo los venezolanos hacían una fiesta de esta preparación navideña.

Sobre el sabor de la hallaca admite que para ella es inusual la mezcla de tantos ingredientes, pero cree que hacen un buen match. “No es algo supersalado ni tampoco superdulce. Lo puedes comer en distintos momentos del año. No es una comida de verano ni de invierno, es multifacética y la puedes acompañar con otras cosas”.

Cuenta de anécdota que un año se llevó tantas que tuvo que ir a pedirle espacio al congelador de sus papás para guardar el resto, y aprovecharon en probarlas. “Fue raro para ellos porque son sabores que no tenían en su radar, pero les gustó, yo sigo siendo la fanática principal”.

Loreto no solo es fan de la hallaca, sino también de sus acompañantes en la cena navideña venezolana como la ensalada de gallina y el pan de jamón. “Solo me falta probar el arrollado (pernil)”.

Asimismo, no solo se ha convertido en una tradición navideña con sus amigos venezolanos. Para Loreto se ha vuelto parte de su cotidianidad. “Para mí es parte de la gastronomía que tengo en mi casa todo el año, porque cuando quiero comer algo rápido sé que tengo una hallaca (congelada) que puedo meter en agua caliente. Es rico, rápido y yo ayudé a prepararlo”.

El ritual de las hallacas, un gesto de amor

Vicente (chileno) es primera vez que participa en la preparación de las hallacas y la razón que la motivó fue el amor que siente por su pareja Daniela (venezolana), sabe que es un ritual importante para ella y por eso este año quiso participar.

No obstante, sobre la experiencia lanzó una advertencia para los no venezolanos. “Hacer hallacas no es para los débiles”, dijo con una sonrisa. Para él requiere fuerza mental, física y espiritual.

Esa fue su primera vez que probó hallacas y no lo decepcionaron. “Me encantaron. Es como una humita con esteroides. La experiencia es entretenida, el resultado extraordinario”.

Por su parte, Pablo, al igual que Vicente, el amor a su novia fue lo que lo motivó también a asistir por primera vez a la realización de este plato. Pero secundariamente lo incentivó es que las hallacas que su pareja le regaló el año anterior, las encontró muy buenas. “Era interesante para mi ver y saber cómo se preparan y cómo las arman”.

Además, le llamó la atención lo jerárquico qué es el proceso. Sobre su experiencia dijo que le gustaron más recién hechas que recalentadas. Le recordó también a las humitas chilenas, aunque para él saben completamente distinto. “Es re entretenido, pero es harto trabajo”, concluyó.

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